-¿No lo entiendes? No quiero hacerte daño. No quiero que ninguno de nosotros termine matando al otro...Pero nos estamos quedando sin opciones y ambos lo sabemos. Tal vez todo depende de esta noche. Tal vez esta sea nuestra última oportunidad de solventar este puñetero desastre. Si no la aprovechas, entonces lo nuestro es una carrera suicida. Hacia la muerte. No tiene por qué terminar así. No sé qué fue lo que destrozó tu vida, pero¿quién sabe? Tal vez yo haya pasado por lo mismo. Tal vez pueda ayudarte. Podríamos aunar esfuerzos. Podrías rehabilitarte. Ya no tendrías que vivir siempre al límite. Ya no tendrías que estar solo. No tenemos por qué matarnos. ¿Que dices?
-No. Lo siento, pero...No.Ya es muy tarde para eso. Demasiado tarde. Jajaja. Esta situación...Tiene gracia. Me recuerda un chiste. Había una vez dos tipos en un manicomio. Y una noche...Una noche deciden que ya no les gusta vivir en él.¡Así que deciden escaparse! Entonces se suben al tejado y ahí, a un salto de distancia, ven las azoteas de los edificios de la ciudad, que se pierden en el horizonte bajo la luz de la luna...Que se pierden hacia la libertad. El primer tipo de un salto y cruza sin problemas. Pero su amigo no se atreve a saltar. Porque...Porque teme caerse. Entonces el que ha saltado tiene una idea...Y dice: "¡Eh! ¡Llevo una linterna encima! ¡Alumbraré con ella la distancia que separa ambos edificios para que puedas caminar por el haz de luz y llegar hasta aquí!" P-Pero el otro tipo niega con la cabeza. Y di-dice: "¿Pe-pero acaso te crees que estoy loco?¡La apagarías cuando fuera por la mitad!"


