No importa cuantas veces caiga. Tampoco importa lo dura que fue la caída. No importa cuantas heridas tenga abiertas ni cuantas vayan a abrirse en el futuro. No me importan aquellos que me han visto caer y han deseado que no me levante, ni me importa que intenten provocar mi caída ellos.
Aquí estoy, orgulloso de las cicatrices de mi alma, dispuesto a presentar batalla a mis demonios internos y a seguir caminando con la frente alta por la senda de mi vida. Y así será mientras mi corazón siga latiendo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario