martes, 29 de mayo de 2012

Caída libre.


En ocasiones siento como si mi vida fuese una constante caída al vacío. Encuentro la felicidad en pequeños momentos, de forma que parece que puedo agarrarme a algo para dejar de caer. Puede ser algo que haga, que me ocurra o incluso una persona. Acaba tan pronto como me percato de que aquello a lo que estoy agarrado cae conmigo. Todo en el silencio que reina en el vacío.

¿Me lancé yo?

martes, 22 de mayo de 2012

Descender.


Hace un par de días me vi reflejado en una película. No sé que fue peor, si estar en la mente del protagonista o el hecho de reconocer que un aspecto de mi vida se me va de las manos y que no las tengo todas conmigo para ponerle freno. A medida que pasa el tiempo, más difícil se hace tratar con el tema. Pasa con muchas cosas. Me pregunto si llegará el día en el que piense que es imposible salir de ese agujero.

domingo, 20 de mayo de 2012

El sabor del azúcar.

- ¿A cuantas personas crees tu que he matado?
- ...
-La verdad es que ni siquiera lo recuerdo. Yo todavía era un crío. Cuando quise darme cuenta ya estaba metido en el ajo. Robo, chantaje, lo que fuese, yo lo hacía. Hasta que al final me convertí en un asesino. Con la recompensa podía comer en buenos restaurantes. Pero eso no me justifica, matar era mi trabajo. Aquel día seguía el mismo procedimiento de siempre. Estaba tomando un café. No recuerdo a cuantos me había cargado antes ni quién me había encargado aquel trabajo, era solo uno más. Recuerdo que el hombre había pedido un café y le empezó a echar azúcar. Una, dos, tres, cuatro cucharadas. Y al echar la quinta cucharada de azúcar mi boca se llenó del familiar sabor del café dulce que tanto me gusta. Luego se lo tomó como si fuese lo mas delicioso del mundo. Y yo solté el rifle, no pude más. Desde ese día, ya nunca mas he sido capaz de matar a nadie. ¿Por qué en el medio año que estuviste trabajando conmigo no me pediste nunca que te enseñara a matar?
-Porque...Porque pensé que no debía mezclarle en esto.
[...]
-¿Estás segura de que quieres irte?
-Debo irme. Gracias por todo, señor Rosso.
-Matar a alguien es muy sencillo. Basta con olvidar el sabor del azúcar.

martes, 15 de mayo de 2012

Sinceridad.

- ¿En qué piensas en este preciso momento?
- ¿Realmente quieres saberlo?
- Así es.
- En cómo sería matar a alguien. Poner mis manos alrededor de su cuello y oprimirlo hasta que la sangre deje de fluir por sus venas. Esa pequeña sensación de poder, una vida que se apaga en mis manos.
- ¡Eso es horrible!
- Pero es la verdad. Acordamos ser sinceros el uno con el otro, ¿no es cierto?
- Te lo has tomado muy en serio.
- Por supuesto, no quiero que vuelva a pasarme. Eso de que la persona con la que estoy no sepa con quién está realmente.
- ¿Aunque eso dé lugar a que piensen que eres un monstruo?
- Si. Aun así, no soy muy diferente de tantos otros. Muchos piensan en cosas peores, incluso las hacen, pero lo ocultan bien para que nadie vea cómo son en realidad. Conmigo, en cambio, siempre sabrás a qué atenerte. Luego descubrirás que ninguno de mis actos es tan vil como ese tipo de pensamientos.

domingo, 13 de mayo de 2012

.

En este rincón publicaré aquello que se me antoje escribir, ya sea realidad, ficción o mezcla de ambas cosas.