- ¿En qué piensas en este preciso momento?
- ¿Realmente quieres saberlo?
- ¿Realmente quieres saberlo?
- Así es.
- En cómo sería matar a alguien. Poner mis manos alrededor de su cuello y oprimirlo hasta que la sangre deje de fluir por sus venas. Esa pequeña sensación de poder, una vida que se apaga en mis manos.
- ¡Eso es horrible!
- Pero es la verdad. Acordamos ser sinceros el uno con el otro, ¿no es cierto?
- Pero es la verdad. Acordamos ser sinceros el uno con el otro, ¿no es cierto?
- Te lo has tomado muy en serio.
- Por supuesto, no quiero que vuelva a pasarme. Eso de que la persona con la que estoy no sepa con quién está realmente.
- ¿Aunque eso dé lugar a que piensen que eres un monstruo?
- Si. Aun así, no soy muy diferente de tantos otros. Muchos piensan en cosas peores, incluso las hacen, pero lo ocultan bien para que nadie vea cómo son en realidad. Conmigo, en cambio, siempre sabrás a qué atenerte. Luego descubrirás que ninguno de mis actos es tan vil como ese tipo de pensamientos.
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