lunes, 25 de noviembre de 2024

 Siento que tan solo soy una cáscara vacía de algo que alguna vez fui. Como la sombra de una persona que soy, camino entre los escombros de mi vida mientras escucho susurros de burla y reproche a mi paso, suaves y casi ininteligibles, que me hablan de todo aquello que me atreví a creer, cuya cruda realidad se ceba bebiendo de mis heridas aun abiertas sin permitir que cicatricen y haciéndolas supurar. Las voces son crueles y todo lo señalan como evidente, quiero contestarles pero no me quedan fuerzas ni voz, el silencio casi se ha apoderado de mi y estoy empezando a aceptarlo. Noto cierta sensación de paz mezclada con la desesperación, el dolor, la vergüenza y la tristeza que componen las cadenas que me atan ahora al suelo, a lo real, al polvo, la sangre y el barro. Paso a paso camino hacia su seno, el silencio me espera con los brazos abiertos mientras las voces a mi espalda susurran que ya no hay nada para mi aquí, es el curso natural que debo tomar, en completa soledad, finalmente dejando de luchar para negar algo que siempre fue inevitable.

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