domingo, 13 de octubre de 2024

Mar de obsidiana

 


Flotando sobre este océano de negras aguas donde una bruma densa no permite ver nada no me queda otra cosa que la reflexión. Como una imagen que se contempla sin pestañear durante demasiado tiempo, los pensamientos comienzan a moverse por si solos cuales sombras proyectadas por un bailarín alrededor de una hoguera cuando han sido largamente escrutados. Allí, con la única compañía del rumor del agua, las sombras comienzan a bailar de forma más frenética cada vez y mi mente acaba convertida de nuevo en un campo de batalla sin descanso. Abro los ojos para detenerlos, quiero que paren, he dejado de controlar lo que mi mente proyecta y la constante belicosidad de la que hace gala me agota pero mi visión queda completamente abrazada por la bruma y esta refleja aquello de lo que quiero huir. Finalmente me rindo al sonido de las aguas abisales sobre las que me hallo. Encuentro un extraño consuelo en ello.

No hay comentarios:

Publicar un comentario